Volar sobre el Cabo de Las Huertas de Alicante en avioneta

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Ni el propio Ícaro hubiese soñado que volar sobre el Cabo de las Huertas de Alicante fuera tan fácil. Así pensó nuestro Doctor Clouseau junto a su intrépida Daphne un sábado por la tarde de invierno, cuando iban aproximándose al Aeroclub de Alicante en Muchamiel, también conocido por LEMU en el argot aeronáutico.

“Efectivamente Daphne, finalmente nos encontramos en la posición correcta: la medición que obtengo es treinta y ocho grados, 26 minutos Norte y cero grados, 28 minutos, 26 segundos Oeste” murmuraba Clouseau mientras comprobaba su GPS Garmin Dakota 20. “Querida Daphne, ¿Qué dimensiones piensa que puede medir esta pista de vuelo?, según mis indicaciones se trata de una pista de 850 metros de largo por 11 metros de ancho? “, “Así es doctor, una vez más ha clavado las coordenadas de Latitud y Longitud sobre el plano!!”, le respondía su secretaria, quien miraba de reojo la maniobra de recarga de combustible en uno de los aeroplanos muy próximo a donde se encontraban. “Doctor, ¿Estamos aquí seguros?” le preguntó Daphne a lo que Clouseau rapidamente le respondía con gesto airoso, “Claro que sí, mi querida señorita” por si no lo sabe, nos encontramos en el segundo o tercer aeroclub a nivel nacional; primero está Sabadell en Barcelona, le sigue Tenerife y luego este de Muchamiel”.

Minutos después, con la tarjeta de embarque en sus manos, esperaban a ser llamados para dirigirse hacía una avioneta monomotor Cessna 185 de reciente fabricación aunque de matrícula alemana, que les esperaba junto a los hangares del aeroclub. Mario, el piloto, que ya se encontraba sentado a los mandos, ocultaba sus ojos tras unas gafas de sol Ray Ban Aviator, se dirigió al Doctor Clouseau muy amablemente diciéndole, “¿Qué tal está Doctor? Esperabamos su visita desde hace días, ha hecho muy bien visitándonos hoy, el punto de rocío es perfecto pero debemos darnos prisa, el Cabo de las Huertas queda cerca pero estamos muy próximos a la hora del ocaso, que  hoy está prevista para las 17 horas 21 minutos Zulu, tenemos a penas 34 minutos para completar el plan de vuelo previsto”.

“Amigo Mario, una vez más estás en lo cierto. Esta vez se nos ha echado el tiempo encima. Desde la semana pasada, el cambio horario nos hace confiarnos más de lo debido, haciéndonos pensar que es más temprano”, mientras se ajustaba el cinturón de seguridad. “Señorita, ¿ha ajustado su cinturón correctamente? no es por asustarle pero tenga en cuenta que cada centímetro flojo en el cinturón duplica la fuerza G que recibiría en caso de accidente, así que manténgalo todo lo ajustado que pueda…, lleva una bonita falda ¿es Tweed o Principe de Gales?” le argumentaba Mario mientras esbozaba una amable sonrisa. “¿Va a ser este su bautismo de vuelo, verdad?” le preguntó a Daphne, quien le respondió afirmativamente con un leve movimiento de cabeza debido al ruido ensordecedor del motor mientras se dirigían ya hacia la cabecera de la pista.

“Allá vamos, Doctor!!” gritó de repente Mario, mientras ponía el motor a su máxima potencia y con un leve esfuerzo en su pie derecho, liberaba de repente los frenos a la vez que sujetaba fuertemente los mandos de la avioneta, que al ir ganando en velocidad, iba dibujando un vaivén rectilíneo sobre la pista. Acto seguido, el morro de la aeronave se comenzó a elevar gracias al oportuno manejo de los flaps.

Mario forzando la voz, aún a pesar de estar utilizando interfono decía: “Doctor, vamos a elevarnos hasta los 1.360 pies poniendo rumbo hacia la desembocadura del Río Seco en Campello para luego girar a la derecha y sobrevolar la Playa de San Juan en dirección al Cabo de las Huertas y de vuelta a casa, ¿Qué le parece? recuerde que el sol está poniéndose y con esta buena visibilidad, conseguirá unas fotos aéreas perfectas!! fíjese, estamos casi en Navidad y apunto de anochecer el termómetro indica 14 Grados centígrados…”, “El clima está loco sin duda, Mario pero lo evidente es que el Sol ha escogido Alicante, y el Cabo de Las Huertas en particular para pasar el invierno” le respondía Clouseau mientras fijaba su atención en las cristalinas aguas junto al faro del Cabo y dirigiéndose a Daphne y elevando su voz le decía, “claramente se divisa La Pallozza junto al restaurante Ghetto Vecchio, qué original construcción sin duda vista desde el aire”.


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